No te estás quedando atrás
Epicuro y la inflación del deseo
“No debemos perder los bienes presentes por el deseo de los ausentes”. Epicuro.
Llegan las vacaciones y sueñas con hacer lo que quieres. Quieres viajar, pintar esa pared, arreglar aquel armario, hacer ejercicio, leer todos esos libros, escribir esa idea que te ronda la cabeza…
Pero también tienes tiempo de echarle un vistazo a redes sociales. Abres Instagram y TikTok. Allí te encuentras con que esa booktoker que sigues está publicando un post cada semana en el que te resume un libro de ochocientas páginas. Luego te salta un reel de ese otro manitas que hace una obra en casa cada dos días y construye muebles de diseño a partir de palets y ladrillos. A continuación te salta otro vídeo de una runner que ha viajado a Mallorca para la realización de su primer iron man. Y entonces, tú, desde tu sofá, viendo que en la calle el cambio climático fríe huevos en las aceras, sientes que tu vida no merece la pena, que ya te resulta imposible alcanzar todos esos objetivos y que has desperdiciado tu vida.
Epicuro nos advierte del peligro que supone lo que podríamos llamar la “inflación del deseo”. Aunque él no use el concepto “inflación”, el pensador griego afirma que la sociedad tiende a alimentar nuestros apetitos y necesidades, haciéndonos creer que satisfacerlos es el camino hacia la felicidad. Por otro lado, podríamos decir que en el mundo actual, al igual que con la vivienda, existe una “especulación del deseo”, haciéndolo crecer de manera constante para que también aumenta nuestra necesidad de consumo. De este modo, confundimos nuestras necesidades básicas con estos apetitos adulterados e hipertrofiados, creyendo que sin ellos jamás seremos felices (sea lo que sea que signifique eso).
En definitiva, analiza tus deseos y apetitos antes de ver algo como necesario para tu felicidad. No compares tus deseos y su nivel de satisfacción con los de otros. Sé crítico con las imágenes y los medios que observas. Repasa si tus necesidades básicas están cubiertas antes de aspirar a realizar proyectos inciertos. Tu felicidad y satisfacción con la vida puede tener un criterios propios.

